Hoy 8 de Marzo…

Hoy se conmemora la lucha que parece no tener fin. Como hicimos el año pasado, quiero aportar con un granito de arena que busca hacer reflexión.

Cuando decidí estudiar artes culinarias, en seguida mi padre se puso a averiguar universidades, me metió en cursos y constantemente me preguntaba si estaba segura de mi decisión.

El primer año y medio fue bastante duro. Las clases teóricas no eran lo que esperaba y las constantes críticas de “pero si ni el huevo frito haces” y el “Deberías dedicarte a publicidad..”  o “Eso no es lo tuyo, aún no sabes hacer nada”  “Eso es trabajo de hombre porque es muy pesado”.

Entre muchos otros comentarios, me hicieron dudar.

Entre Anécdotas y Realizaciones.

Un día, comentándole a mi mejor amiga que me sentía abrumada por estos comentarios me dijo que no entendía por qué.

Me dijo que desde la escuela yo había mostrado interés por la cocina y que si había olvidado que vendría arroz con leche a escondidas.

Sus palabras me hicieron entrar en razón. Era cierto. Yo hacía eso.

¡Utilizaba la receta de mi abuelita para hacerlo y lo llevaba a la escuela para vender a escondidas!

Es increíble como palabras quizá no siempre mal intencionadas pueden hacerte dudar de tus decisiones.

Después de esa realización me prometí a mí misma que jamás dejaría que ese tipo de comentarios me afectaran.

Luis - juventud
Érase una vez tres estudiantes de Artes Culinarias…

En mi generación de universidad, una vez dentro de la cocina, nos trataron duro y fue el primer lugar donde sentí trato igualitario para hombres y mujeres.

Las reglas de vestimentas, las calificaciones, los regaños, los trabajos…

Los chefs nos trataban a todos por igual y siempre nos hacían ver que no era cuestión de depender de tu compañero de equipo, era cuestión de apoyarse mutuamente para sacar el plato.

Fui muy dichosa al entrar en algunos trabajos y compartir con mujeres y hombres preparados que entienden el concepto de apoyarse y no te juzgan en base a tu género.

Lastimosamente no en todos los lugares donde he trabajado he sentido ese trato igualitario.

He tenido que escuchar comentarios de “es que eres muy delgada” hasta “este tipo de cocina no es para mujeres”.

Y he disfrutado mucho probándoles que estaban equivocados. Demostrando, que todos somos capaces de estar en una y escalar a punta de trabajo bien hecho.

hoy dia de la mujer

Mostrar con orgullo las marcas que tienen mis brazos de todas las quemaduras y cortadas que he sufrido durante estos años, las cuales no me hacen una mujer fea, sino una mujer apasionada.

 

La Lucha Sigue

Hoy,  puedo voltear y alegrarme de esa conversación con mi mejor amiga. Si ella no me hubiera hecho ese comentario…

Quien sabe, quizá hubiese sucumbido ante presiones mal intencionadas y hubiera sido muy infeliz.

El día de hoy, donde conmemoramos una fecha tan importante para la sociedad, pienso en todas las personas que han sido juzgadas por su género y que han sido llevadas a tomar decisiones que los han vuelto amargados e infelices.

O que quizá lo han llevado a un lugar mucho más oscuro.

Hoy, 8 de marzo de 2017 quiero agradecer a todos los profesores que estuvieron a cargo de mi generación de universidad: ustedes nos hicieron más justos.

Nos enseñaron que en una cocina no hay tal cosa como un sexo débil, sino individuos que se apoyan mutuamente.

Inculcaron que cualquiera que sintiera pasión por la cocina, podía llegar arriba.

Nos hicieron ver que sí se puede trabajar en iguales condiciones y sentir satisfacción por un trabajo en conjunto bien hecho.

Y esa lección, nunca será olvidada.

 

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